Nada que ver con la escalada

En el año 2.007, el comité de estética y urbanismo de la ciudad decidió en reunión ordinaria acordar que todo grafiti pintado en una fachada sería considerado arte y por tanto debía respetarse y no ser borrado.

Los aficionados al grafiti celebraron por las calles esta nueva muestra de respeto y reconocimiento.

Pintaron y pintaron murales cada vez más sofísticados y originales.

Los ciudadanos los admiraban y se felicitaban de vivir en la ciudad más progresista y colorida del universo.

La afición al grafiti subió como la espuma entre la juventud (y los no tan jóvenes) puesto que era un arte admirado y ya no había riesgo de multas o detenciones.

En pocas semana pocas fachadas de la ciudad permanecían sin grafitis.

La mayoría de los dibujos, ejecutados por aficionados, sinceramente no eran gran cosa. De hecho eran bastante malos.

Cada chapuza era una pared menos para el arte pero, a pesar de todo, intocable.

Así pues, para pintar un grafiti, cada vez debía irse más lejos del centro y buscar paredes más ocultas, desconocidas y de peor calidad.

En breve, debido a la escasez de paredes, se crearon diversas escuelas artísticas (bandas las llamaban los ciudadanos) que luchaban por imponer su criterio ético en el mayor número de paredes posibles.

Las mayorítarias eran dos:

Una propugnaba que un grafiti debía ser pintado siempre usando sólo sprays y nada más, defendía la pureza inicial de su arte y despreciaban el arte prefabricado y masivo.

La otra afirmaba que lo importante era el resultado artístico final y permitía el uso de cualquier herramienta que ayudase a obtener un buen grafiti.

La lucha entre los tradicionalistas y los modernos se extendió por toda la ciudad y en especial por Internet donde se insultaban en los foros de debate.

Cada banda pintaba sobretodo en barrios bajo su control.

Incluso se dieron casos (delictivos aunque minoritarios según el alcalde) en que algunos tradicionalistas destrozaron grafitis pintados con brocha o usando plantillas por estar en un barrio básicamente tradicionalista.

Pronto se vió también que los grafitis no estaban hechos para durar y que se deterioraban con relativa rapidez.

Se planteó la necesidad de restaurarlos o reemplazarlos por otros nuevos pero nadie se ponía de acuerdo sobre la conveniencia de una u otra solución o de como llevarlas a cabo.

En algunos casos, el autor dió permiso para la restauración.

En otros no (explícitamente o por no estar localizable).

En esos casos el grafiti se degradaba y desconchaba pero aún así había quien le encontraba su gracia al aspecto que ofrecía (la decandencia tiene su belleza).

En algunos casos la restauración fué respetada, en otros se destrozó el nuevo grafiti por haber sido restaurado sin atender a la ortodoxía tradicional y por considerarse un insulto a su autor.

Ocurrió que un dia, cuando apenas quedaban paredes por pintar y los disturbios entre bandas empezaban a ser importantes, se hizo público que la pintura usada era tóxica y que miles de pájaros se envenenaban y morían a diario en las fachadas de la ciudad.

En el 2008, el comité de medio ambiente y salud de la ciudad decidió en reunión ordinaria acordar que sería ley que todo grafiti pintado en una fachada debía ser borrado y se prohibía pintar nuevos.

Los aficionados a la naturaleza y la ecología celebraron por las calles esta nueva muestra de respeto por el medio ambiente.

Se borraron todos los grafitis

Y los ciudadanos se felicitaron de vivir en una ciudad tan progresista y ecológica.

La mayor parte de los nuevos artistas empezaron a comprar libros de ornitología.

De los artistas de toda la vida, desaparecidos, se dice que ahora se reunen en Internet donde con Google encuentran fotos de sus viejos grafitis y hablan y hablan de los viejos tiempos, recordando anécdotas y recreándose en como de buenas e intocables eran sus creaciones.

2 respuestas a Nada que ver con la escalada

  1. Hecko dice:

    Yo kreo k el graffiti es lo mejor no hay níngun problema con éso yo lo practico y ésta exelente

    • enano dice:

      Nada que ver con la escalada???
      En el año 87 haciamos bulder en la plaza del excorxador, unas traves brutales, una tarde estando yo solo vinieron tres niñatos con un spray, queriendo pintar justo por la zona de bulder,le explique que si pintaba los pies de gato resbalaban etc, como la cosa fue poniendose tonta, le amenace con darle una torta, se largo con cara de cagao y yo pense k era por mis pintas heavys de la epoca. Al cabo de media hora se presento con una banda con palos,cadenas y botellas me hicieron un corro y el hijoputa del gafitas empezo a pintarrajear la zona de bulder.
      Se jodio el bulder y el amor propio!
      M molan los graffitis, pero escalar aun mas!

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