Cosas que hacer en Cuenca cuando estás muerto

11 abril 2008

Muerto de cansancio de tanto escalar se entiende.

Cosas en Cuenca o su provincia que vimos nosotros:

El casco antiguo de la ciudad

La Ciudad Encantada y los Corredores

Castillos y torres

Ruinas romanas


¡De vuelta!

30 marzo 2008

¡Ya hemos vuelto!

Hemos hecho mucho turismo y algo de escalada.

Una cosa si hemos comprobado: Cuenca es una región de contrastes.

Entre las dos fotos sólo hay 24 horas (y os aseguro que en la primera ¡nevaba!)

vs.

Ahora sí

26 marzo 2008

Ahora sí. ¡A Cuenca!


Horatio-Charlie: cuatro adaptaciones

30 enero 2008

Un dia Passarell no volvió a casa después de ir al veterinario.

Y la princesa Marvin que siempre había vivido con él  y sólo tenía un añito, lo buscaba por la casa sin saber muy bien lo que buscaba.

Vagaba con esa mezcla de auto-inconsciencia y saber que tienen los seres superiores al hombre (que de todos es sabido que piensa y eso lo hace peor).

Estaba triste. Se encontraba rara y sóla.

Miraba interrogante a sus padres adoptivos cuando llegaban, como pidiendo ayuda para llenar un vacío que no sabía a qué se debía.

Horatio se llamaba Charlie cuando lo vi en el web de la protectora.

Era pequeño y naranja.

Nada se indicaba de sus pequeños defectillos así que nos plantamos en Collserola luchando contra la congoja al ver aquel triste y extraño campo de concentración, donde los vigilantes son los buenos y los nazis son los de fuera.

Y allí estaba Charlie, en una jaula pequeña con dos hermanitos negros.

Casi tuerto y con tiña.

Nada sabremos de su primera infancia pues es bien sabido que los gatos son orgullosos y de pocas palabras, pero no la imagino fácil.

La veterinaria dijo que no nos lo lleváramos, que cogiéramos uno sano pero ¿acaso no tienen los sanos más posibilidades de ser adoptados?

La decisión se pagó con una buena dosis de tiña para Marta y una ingente dosis de cariño para los dos.

Charlie ronrroneó cuando lo tocamos.

Lo pusimos en la caja de Passarell y pasó a llamarse Horatio por la gracia de Dios (la TV).

La adaptación de un gato a otro se hace como sigue:

Primero se ponen en habitaciones separadas, luego se les da a oler cosas del otro gato durante dias, finalmente se les va dejando tomar contacto de forma progresiva, por cortos periodos de tiempo, lentamente y bajo control.

Así se nos indicó por los expertos, así que en cuanto llegamos a casa soltamos a Horatio y ahí se las componga cada uno, que la vida es breve, dura y Horatio ya había tenido suficiente cárcel.

Marvin pasó varios dias tras la televisión y llegamos a dudar si comía o bebía (o qué elementos olorosos nos encontraríamos detrás de la tele).

Pero parece que no, que salía a escondidas a hacer todas las cosas que no se pueden o deben hacer tras la tele.

Cuando veía a Horatio lo bufaba y salía corriendo pensando: este no es mi hermano.

Y nos miraba con rencor, reprobando que traicionáramos su memoria tan, tan pronto.

No entendía que lo hacíamos por ella.

Pero el tiempo todo lo cura y ahora son hermanos si no de sangre, al menos de lametones.

Horatio pasó la primera noche en su hogar revolcándose por encima nuestro en la cama y sin parar de ronrronear ni un segundo.

Nunca he oído ronrronear tanto y tan fuerte a ningún gato y Marta no pegó un ojo.

Tampoco recuerdo haber sentido jamás una sensación como la de aquella noche, una sensación tan clara y fuerte de haber hecho por fin algo bueno.


1 año

20 enero 2008

Ayer hizo un año que migré este blog a wordpress.

Hubiera estado bien celebrarlo con la visita 150.000 pero no hemos llegado. 🙂